A MI PAÍS
No hay lugar que pinte mejores paisajes que mi
tierra El Salvador. No hay lugar que a pesar de las heridas encuentre vida en
lugares donde vive el acaparador. Un lugar donde la muerte camina sin guía, de
noche y de día, entre pobres y ricos, aunque en estos últimos en minoría.
Una tierra libre pero llena de presos, un estado
laico pero el gobierno en los rezos. Con la justicia vendida al mejor precio,
con la sabiduría en boca de necios. Un país de color rojo, pero no el de las
rosas o el vino, rojo por la sangre en los dinteles anunciando que la muerte va
en camino.
Una patria sagrada que le pide a Dios que la
salve, que por la maldad ya no surge en misma intensidad la belleza del arte. Nos
cuesta conservar la paz que con tanto problemas se pudo obtener, la sangre que escribió
Libertad al parecer ya se lavó y empieza a desaparecer.
Me dirán pesimista, El Salvador tiene muchas
cosas que ofrecer, y es cierto, no lo niego. Pero nuestra boca siempre juzga en
plural aunque en lo individual no haya ego. El libro es más que su portada pero
el ave se conoce en su graznar.
Pero aún veo mi país como una crisálida que de
un momento a otro eclosionará, que la Libertad que se conquistó en un pasado
resurja sin sangre, sin colores, con luz etérea que sobre todos se posará.
No soy portador de arma blanca, arma corta o de
manga larga. Soy un ciudadano que expresa su punto de vista, que utiliza la
prosa y el verso como el agua un agüista.

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