martes, 12 de enero de 2016

A MI PAÍS


A MI PAÍS

No hay lugar que pinte mejores paisajes que mi tierra El Salvador. No hay lugar que a pesar de las heridas encuentre vida en lugares donde vive el acaparador. Un lugar donde la muerte camina sin guía, de noche y de día, entre pobres y ricos, aunque en estos últimos en minoría.

Una tierra libre pero llena de presos, un estado laico pero el gobierno en los rezos. Con la justicia vendida al mejor precio, con la sabiduría en boca de necios. Un país de color rojo, pero no el de las rosas o el vino, rojo por la sangre en los dinteles anunciando que la muerte va en camino.

Una patria sagrada que le pide a Dios que la salve, que por la maldad ya no surge en misma intensidad la belleza del arte. Nos cuesta conservar la paz que con tanto problemas se pudo obtener, la sangre que escribió Libertad al parecer ya se lavó y empieza a desaparecer.

Me dirán pesimista, El Salvador tiene muchas cosas que ofrecer, y es cierto, no lo niego. Pero nuestra boca siempre juzga en plural aunque en lo individual no haya ego. El libro es más que su portada pero el ave se conoce en su graznar.

Pero aún veo mi país como una crisálida que de un momento a otro eclosionará, que la Libertad que se conquistó en un pasado resurja sin sangre, sin colores, con luz etérea que sobre todos se posará.

No soy portador de arma blanca, arma corta o de manga larga. Soy un ciudadano que expresa su punto de vista, que utiliza la prosa y el verso como el agua un agüista.

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